Para muchos, es sólo otro sábado. Pero para los
supersticiosos es un día de muy buena suerte. Se trata
nada menos que del séptimo día, del séptimo mes, del
séptimo año del milenio.
¿Tiene siete pisos? Los pasteleros
están frenéticos.
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El número siete tiene un significado cultural y religioso
muy antiguo.
El filósofo griego Pitágoras lo denominó "el número
perfecto" y el escritor italiano del siglo XII Dante
Aligieri frecuentemente lo usaba en sus obras.
Conseguir tres sietes en las máquinas de los casinos
hace que uno se gane el premio mayor y este sábado
miles de parejas están apostando a que los tres sietes
les traerá suerte en el matrimonio.
Según cuenta la corresponsal de la BBC en Washington,
Vanessa Heaney, en Estados Unidos los salones en los
que se realizan bodas están haciendo su agosto.
Pastelerías, floristerías y aquellos que se dedican
a planear matrimonios están frenéticos: los pasteles
tienen que tener siete pisos y la cena, siete platos.
En Orange County, California, por ejemplo, la oficina
de registro tuvo que abrir sedes adicionales, contratar
personal extra y ofrecer horarios para las uniones
que terminen en el número siete.
Nunca antes había habido tal demanda por bodas en
una fecha específica.
Algunos estiman que unas 70.000 parejas jurarán amor
eterno este sábado en Estados Unidos.
No sólo allá
Miles creen que la fecha les
traerá más suerte en el matrimonio.
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Y Rusia no se queda atrás. Cientos de rusos creen que
si se casan el 07/07/07 tienen más probabilidades de
que la unión sea larga y feliz.
James Rodgers, de la BBC en Moscú, apunta que los
70 años de comunismo soviético no lograron acabar
con las supersticiones rusas.
Y nadie quiere perder la oportunidad de aprovechar
el día más suertudo del siglo: sólo en Moscú más del
doble del número de matrimonios usuales tendrá lugar
este sábado, es decir, unas 1.700 parejas.
Pero el fenómeno no se restringe a la capital. En
Vladivostock, en la costa Pacífica rusa, la oficina
de registros recibió un número récord de peticiones
para realizar ceremonias de matrimonios.
Y al parecer varios habían esperado mucho tiempo
para casarse... quizás se haya debido a otra superstición
muy generalizada entre los rusos la cual insiste en
que es mala suerte sentarse en la esquina de una mesa.