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Tolentino Dipp: "no somos más dominicanos porque seamos más antihaitianos”
SANTO DOMINGO, DN (República Dominicana).- El historiador Hugo Tolentino Dipp consideró que los auspicios del dictador Trujillo sirvieron de sustento a los intelectuales dominicanos, encabezados por Manuel Arturo Peña Batlle, que instauraron el racismo contra los haitianos, mal que se ha extendido a la sociedad dominicana de hoy. El ex secretario de Relaciones Exteriores emitió estos juicios la noche de este martes, al presentar el nuevo libro de Bernardo Vega, titulado “La Agresión de Trujillo contra Lescot”. Según Tolentino Dipp “no es cierto que somos más dominicanos en la medida en que seamos más antihaitianos”, porque las guerras provocadas por Haití contra la República Dominicana no fueron las creadoras de la patria, “sino las epopeyas defensoras y reafirmadotas de la homogeneidad del proceso social que nos perfiló como dominicanos”. El intelectual, hablando ante un amplio auditorio congregado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, dijo que seremos más buenos patriotas y más buenos dominicanos “cuando podamos vencer las lacras ideológicas que en nuestra cultura han dejado los que tienen a menos el respeto a la igualdad de todos los seres humanos”. Frente al embajador haitiano, Fritz Cineas, y ante los monseñores Agripino Núñez Collado y Francisco José Arnáiz, así como los embajadores de Canadá, Patricia Portier, y de la OEA, Paul Durand, Tolentino Dipp dijo que el prejuicio racial actual es -de las influencias dejadas por Trujillo-una rasgadura de las más dañinas infligidas al alma de los dominicanos. En acto de puesta en circulación de libro de Bernardo Vega lo encabezó Monseñor Núñez Collado, rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, y contó con la presencia del vicecanciller José Manuel Trullols, así como de historiadores, intelectuales, empresarios y embajadores, que felicitaron al autor por publicar su tercer libro sobre el tema de las relaciones históricas entre Haití y la República Dominicana. Esta nueva obra completa una trilogía. Según Tolentino Dipp, los viejos discursos del trujillismo sobre el supuesto primitivismo de los haitianos “ha encontrado resonancia actual y emparejamiento en los criterios de los políticos y escritores dominicanos que consideran que Haití es un Estado inviable”. Dijo que, pese a las diferencias entre Trujillo y Lescot, la inmigración haitiana permaneció históricamente sin solución, “siendo objeto de un tratamiento farisaico y primando en ella los intereses políticos y económicos, sin tomar en consideración las verdaderas conveniencias nacionales”. El historiador y ex rector de la UASD dijo que los prejuicios impuestos por los intelectuales trujillistas se utilizaron para denigrar al prójimo y se convirtieron en “frecuentes monsergas del doctor Balaguer recalcando que de llegar el doctor José Francisco Peña Gómez a la presidencia de la República los dominicanos se expondrían a un inminente proceso de desnacionalización”. “Y para ello -siguió explicando- no hubo respeto que contuviera la ofensa de hacer de la bandera dominicana un trapo de prejuicios ni del himno un bullicio patriotero y racista”. A Tolentino Dipp no le sorprendió que Balaguer utilizara esos recursos, pero sí le resultó inesperado el eco que esos prejuicios tuvieron en la campaña electoral de 1996, alentados por los discípulos del profesor Juan Bosch, que siempre abominó de esas insinuaciones y discriminaciones contra los haitianos. Se solidarizó con un planteamiento de Bernardo Vega, en el sentido de que el Estado Dominicano debía evitar la migración de mano de obra haitiana, porque ella afectada el desarrollo dominicano en lo económico, en lo político y en lo social. Según Tolentino Dipp el Estado sigue tratando el tema migratorio a retazos, sin una visión global que contemple los reales intereses de la nación. Sugirió detener el tráfico ilegal de haitianos y el negocio de los militares, buscones y empresarios que traen haitianos al país. Pidió estudiar de manera seria y objetiva el problema de los haitianos nacidos en el país y organizar seriamente las repatriaciones, en forma sistemática y sostenida, respetando sus derechos humanos, porque con los años esa migración podría desembocar en graves antagonismos, y los prejuicios y odios irracionales existentes podrían “hacer de cientos de miles de haitianos unos parias enemigos de los dominicanos”. Sugirió que la creación, con la asesoría de organismos internacionales, de una institución multidisciplinaria que se encargue de proponer medidas efectivas para enfrentar el tema migratorio. “Es preciso, dijo, que esta decisión esté respaldada por una voluntad política capaz de revestirse de la entereza y la sinceridad que la situación demanda”. Tolentino Dipp recomendó la obra de Bernardo Vega, y dijo que la misma tiene meditaciones de interés sobre las presentes relaciones entre Haití y la República Dominicana. “Estoy persuadido de que esta obra será buen acicate para ayudarnos a levantar los pies frente al problema de la inmigración haitiana, a fin de evitar sumarle lacras y dolores a los que ya padece la vacilante democracia dominicana”. |