También
Vicini y Corripio, principales grupos económicos del país, fueron
mencionados por la prensa como jugadores, que en mutua alianza,
realizaron ofertas de compra a la Shell Company. El Grupo Corripio
tiene fuerte presencia en los medios de comunicación, en el comercio, y
la industria. También está presente en el mercado de los combustibles,
a través de Gas Pepín.
Mientras que Vicini, considerado el más poderoso grupo económico
del país, tiene fuerte presencia en la banca, en el turismo, en los
seguros, en el sector azucarero y en la metalurgia.
El interés por los negocios de la Refinería Dominicana de Petróleo
también atrajo a otras empresas. Entre ellas se encuentra Sol
Petroleum, que se conformó mediante la adquisición de los negocios de
distribución y comercialización de Shell y ESSO en el Caribe Oriental,
Guyana, Suriname, Belice, Puerto Rico y Haití, según revela en su sitio
en Internet.
Otros competidores, cuyos nombres fueron divulgados por la prensa
son Grupo Isla, Grupo Martí (Sunix Petroleum-Tropigas), la Familia
Bermúdez (en alianza con sectores de zonas francas de Santiago) y la
estadounidenses Sargeant Group.
Camino despejado. El 21 de
enero el ministro de Energía de Venezuela declaró: "No vamos a
participar en la adquisición de la refinería en Santo Domingo. No hay
participación. No nos parece conveniente y no lo vamos a hacer".
La declaración la emite dos semanas después de que el secretario
dominicano de Hacienda, Vicente Bengoa, declaró: "La semana que viene o
ellos vienen o yo voy (...) para dejar finiquitado” el traspaso de las
acciones.
La opción de vendedor itinerante que el ministro de Hacienda
anunciaba estar dispuesto a asumir, era el producto de cuatro
posposiciones que para la firma del contrato definitivo se habían
sucedido desde mediados de 2009.
Pero entre ambos sucesos acaecidos en enero de 2009, se produjo por
lo menos un hecho político que habrá puesto a prueba la diplomacia del
Gobierno de Leonel Fernández y los lazos de cooperación de Venezuela
con República Dominicana. Ese hecho sucedió un día antes de la
declaración de Ramírez, y consistió en la reunión de Fernández con
Porfirio Lobo, en la que el Ejecutivo dominicano lo reconoció como
presidente de Honduras.
El 8 de diciembre, al referirse al reconocimiento internacional de
las elecciones hondureñas en las que Porfirio Lobo fue señalado
ganador, el presidente Hugo Chavez dijo: “Pobre de aquellos gobiernos
que comiencen a darle vuelta a esto para maquillar la brutalidad más
grande a un país hermano”.
Este
factor político es minimizado por el canciller dominicano, Carlos
Morales Troncoso, que niega que haya un distanciamiento entre ambos
gobiernos. Mientras, el secretario Miguel Mejía, un enlace directo con
el Gobierno de Chávez, propone otra “posible” causa: que los números no
le “cuadraran” a lo venezolanos, por lo que consideraron que el negocio
no era conveniente. Pero a juzgar por las reiteradas declaraciones del secretario de
Hacienda, ambas partes ya habían llegado a un acuerdo, lo que significa
que los números estaban cuadrados desde hace tiempo, sea a partir de
criterios económicos o políticos.
Pero sea cual fuere la razón de la decisión venezolana, el retiro de
su oferta, de mantenerse, implica para el Gobierno dominicano un
fracaso en lograr una asociación estratégica con Venezuela, desde donde
se estima que proviene cerca del 50% de los combustibles que se
consumen aquí.
También implica que el país dejará de percibir los US$131.5 millones
que se habían anunciado que se pagaría, aunque este dinero no fue
incluido en el Presupuesto de Ingresos del 2010 (no está dentro de los
ingresos, en la cuenta Activos Financieros, que tampoco fue incluida).
Sin
embargo, por efecto del acuerdo Petrocaribe también firmado con
Venezuela, el país ha acumulado una deuda con ese país que en
septiembre de 2009 alcanzó la suma de US$1,411.6 millones. Se empieza a
pagar en 2010, con un vencimiento de US$36 millones, y gracias a las
buenas relaciones entre ambos gobiernos, en gran parte el pago se
intentará hacer con habichuelas negras y azúcar líquida.
CRONOLOGIA
21 noviembre de 2008:
El Estado dominicano adquiere el 50% de las acciones de la Shell en
Refidomsa. En 2007 la Shell realizó una licitación para vender esas
acciones, en la que escogió la mejor oferta privada, que implicaba un
pago de US$183 millones, según la empresa extranjera. Pero el Estado
reclamó su derecho de compra, tal como estipulaba el Convenio firmado
con la empresa extranjera en la década de los 70, y sólo pagó US$110
millones.
Junio de 2009: El Gobierno dominicano inicia negociaciones con Petróleos de Venezuela (PDVSA).
24 de junio de 2009. Se
divulgan los términos del acuerdo de venta que incluyen que el Gobierno
venezolano comprará el 49% de las acciones, por los cuales pagará
US$131.5 millones, y que la administración de la empresa será
responsabilidad de la parte dominicana. Para formalizar el acuerdo solo
falta firmar el contrato y para eso se anuncia la visita al país del
presidente Hugo Chávez.
Noviembre 2009. Vicente
Bengoa revela que el presidente Chávez manifestó su interés de visitar
al país para asistir al traspaso accionario que fue fijado para el 15
de noviembre. PDVSA cancelará la totalidad de la deuda "a más tardar,
en enero próximo", dijo.
6 de Enero de 2010. Bengoa
declara q ue en la próxima semana se concretará la transferencias de
las acciones a PDVSA. "La semana que viene o ellos vienen o yo voy” (a
Venezuela) para "dejar finiquitado" el traspaso, afirma. Explica que el
traspaso no se ha podido realizar por causa de otros compromisos de
Rafael Ramírez.
20 de enero de 2009. Rafael
Ramírez declara: "No vamos a participar en la adquisición de la
refinería en Santo Domingo. No hay participación. No nos parece
conveniente y no lo vamos a hacer". Bengoa declara que el Gobierno
venezolano no ha notificado al dominicano sobre su desinterés por
Refidomsa.
Pero el camino queda allanado.
Refidomsa, el negocio que ya no quieren los venezolanos, y que apetecen grupos empresariales, es casi un monopolio.
Aunque apenas puede proces
ar 33 mil barriles diarios, sus ventas
diarias suman los 87 mil barriles, según las memorias de la empresa del
2007.
Esto significa que sus mayores operaciones corresponden a las
importaciones de combustibles, una actividad que por las
discrecionalidades incluidas en el reglamento de la Ley de
Hidrocarburos siempre generó elevadas rentabilidades al socio privado
del Estado en esa empresa.