

Hola mis respetados lectores, reciban un caluroso abrazo y cordiales saludos de este servidor de ustedes.
Hoy continuamos con nuestro artículo sobre como afecta emocionalmente
a los padres las conductas negativas de los hijos. Concluimos nuestro artículo
anterior refiriéndonos al “concepto propio” y decíamos
del mismo que este era un instrumento vital que nos permite mantenernos apegados
a nuestros principios y valores, y enfrentar los antivalores. Mencionábamos
que en los casos, en el que tenemos un concepto propio negativo, vamos a tener
un serio problema aceptándonos a nosotros mismos y es en estas circunstancias
que aceptamos que los antivalores guíen nuestra existencia.
Si nosotros mismos pensamos que no tenemos ningún valor, vamos tambien
a percibir que el futuro es sombrío; la vida pierde sentido, y es a
partir de este momento cuando comenza mos a valorar más a los demás
que a nosotros(as) mismos(as). Es justo en este momento en el que nace la
potencial victima para todas las formas de abusos, sean estos: físico,
emocional, o sexual. Es realmente triste y deprimente ver como cada día
surgen nuevos antivalo res y como los mismos encuentran una faci-lidad increíble
para transmitirse, diseminarse y penetrar en las mentes de nues-tros niños,
adolescentes y adultos jóvenes sembrando en ellos la semilla negativa
de la inmoralidad, y de la deshonestidad.
El mejor ejemplo lo constituyen los medios de comunicación radial,
televisiva, y algunas formas de música que estimula la práctica
de ciertas conductas reñidas con la moral. Esto les crea el concepto
de que ellos son objetos sexuales, que pueden ser usados aún en contra
de su voluntad. El concepto de que nuestro cuerpo es un templo que hay que
respetar y cuidar se ha convertido en un mito. El nuevo criterio predica que
tenemos que hacer con nuestro cuerpo todo lo que queramos, aun sin estar preparados
para sumir las consecuencias de nuestros actos. Es de ahí que los grandes
negociantes de las drogas, la prostitución y otras formas de conductas
negativas que destruyen las vidas de los seres humanos, han encontrado un
terreno fértil para sembrar su semilla de destrucción.
Modernamente existe la tendencia a desfigurar el cuerpo con tatuajes y agujeros
en lugares inimaginables del cuerpo. Tambien al vestir nuestros jóvenes
exhiben modas o estilos que los hacen lucir ridículos, tal es el caso
de esos que tienen sus nalgas cerca de las rodillas, esto lo decimos por la
forma en que usan sus pantalones. Lo anteriormente mencionado se refleja en
estadísticas penosas que nos dicen que un mayor número de niños
de ambos sexos a una edad tan corta como 9 años ya han tenido alguna
forma de experiencia sexual, han ingerido alcohol o alguna otra forma de drogas.
Estamos refiriéndo nos a niños que estudian en la escuela elemental
o primaria como se conoce en nuestros países, estos niños no
tienen el más mínimo concepto de lo que es la sexualidad o los
efectos del alcohol y las drogas sobre sus cuerpos. Nuestros niños(as)
y adolescentes parecen no entender que ellos son seres humanos con un gran
valor, que merecen respeto y consideración y no objetos se-xuales que
cualquiera puede utilizar para satisfacer sus instintos puramente animales.
Lo peor de lo anteriormente expuesto es que en la mayoría de los casos,
estos niños, adolescentes y jóvenes adultos entienden que quien
los esta usando les esta haciendo un gran favor y se atan a los mismos cual
fieles mascotas a sus amos.
De igual manera estos explotadores y descon siderados se aprovechan de la
pobre estima propia de las personas que están abusando, tratan de perpetuar
la situación destruyendo aún más la percepción
que la persona tiene de si mismo(a). Estos individuos que abusan suelen hacer
sentir a sus victimas como alguien poco atractiva(o), inadecuada(o), sin esperanzas
ni recursos que debe estarle eternamente agradecida(o) por el favor que le
esta haciendo de estar con ella o el. Mis queridos lectores me despido de
us-tedes por ahora. En el próximo numero continuaremos con versando
sobre este tema que en los actuales momentos afecta tantas familias en el
mundo.
Que Dios derrame su bendición sobre todos nosotros y nos brinde la
paz y felicidad que merecemos.

P.O.
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